Doña Juana era un mito, siempre aroma a flor, labrando la huerta, trabajaba de sol a sol. Doña Juana era un primor, fresca como lechuga u nunca de mal humor. Cachetes de tomate y nariz de aceituna, de manos curtidas como pasas de uva. Doña Juana es recuerdos, aromas y texturas. De su huerta cosecha las mejores verduras. Doña Juana es el afecto de las abuelas, de esas que cocinan las mejores cazuelas. De piel aceitunada y labios color marrón, dulce como zanahoria, y de noble corazón.





















